La Flora Intestinal

El término flora intestinal se acuñó porque antes las bacterias se consideraban vegetales unicelulares, por lo tanto el término flora intestinal era predominante. En la actualidad, y gracias a que un hombre llamado Whittaker distribuyó a los organismos en los cinco reinos clásicos de la taxonomía biológica: Metaphyta o Plantae, Metazoa o Animalia, Monera, Protista y Fungi, sabemos que esto no es así, las bacterias no son “plantas” como para llamarlas “flora”. Posteriormente un eminente microbiólogo llamado Carl Woese describió el sistema de los tres dominios: Eukarya, Bacteria y Archaea.

El término actual y correcto es MICROBIOTA INTESTINAL.

Este mismo término debe ser utilizado en microbiota normal de la piel, microbiota cervical, microbiota oral, etcétera.

10 Beneficios del chocolate

 

Beneficios del Chocolate

Proveniente del cacao, su nombre científico ya dice bastante: theobroma cacao (alimento de los dioses). Pero más allá de su exquisito sabor, diversas investigaciones han reconocido múltiples beneficios tanto en su consumo como en el de sus derivados. A continuación te traemos 10 beneficios del chocolate:

1. Triptófano. El contenido del cacao en este aminoácido favorece la producción de serotonina, un neurotransmisor que lleva a una señal nerviosa que produce felicidad.

2. Feniletilamina. Es otro aminoácido presente en el cacao que se relaciona con las anfetaminas.

3. Anandamina. Es un compuesto que activa receptores cerebrales que producen placer y lucidez mental. Y frente a la salud cardiovascular, porque contiene ácido esteárico, una sustancia grasa que se desatura rápidamente al ácido oleico (como el aceite de oliva), y por ello se le considera beneficioso para el organismo, porque contrarresta el ‘colesterol malo’.

4. Fibra dietética. El cacao contiene un 6% que se diluye en función de sus otros ingredientes. Es beneficiosa para favorecer el movimiento intestinal.

5. Polifenoles. El cacao aporta estos elementos, sustancias antioxidantes relacionadas con la prevención del proceso aterosclerótico y de la aparición de algunos tipos de cáncer. Su presencia en el cacao es muy relevante y además, estimulan la producción de prostacilinas que contribuyen a reducir la presión arterial.

6. La concentración de minerales en el cacao es muy alta en potasio, fósforo y magnesio. A este último se atribuye la facultad de mejorar el estado de ánimo femenino, especialmente en el periodo premenstrual.

7. También aporta hierro, calcio, zinc, cobre y cromo. Y vitaminas E, B1 y B2.

8. Estudios a lo largo de los últimos años han demostrado que comer chocolate negro ayuda a mejorar la salud cardiovascular. Posee tantos o más antioxidantes que los arándanos o el té verde.

9. El chocolate negro tiene un índice glicémico tan bajo que no afecta el nivel de azúcar en la sangre. Y no solo eso, el chocolate negro y el cacao poseen un tipo de antioxidante llamado flavonol, el cual ayuda a mantener un buen funcionamiento en las células para controlar el nivel de azúcar en la sangre.

10. El chocolate te hará más longevo. La Universidad de Harvard en una publicación del British Medical Journal, dio a conocer los resultados de un estudio realizado a mas de 7800 pacientes. En él se determinó que los consumidores de chocolate vivían una mayor cantidad de años que los que no lo tomaban.Proveniente del cacao, su nombre científico ya dice bastante: theobroma cacao (alimento de los dioses). Pero más allá de su exquisito sabor, diversas investigaciones han reconocido múltiples beneficios tanto en su consumo como en el de sus derivados. A continuación te traemos 10 beneficios del chocolate:

1. Triptófano. El contenido del cacao en este aminoácido favorece la producción de serotonina, un neurotransmisor que lleva a una señal nerviosa que produce felicidad.

2. Feniletilamina. Es otro aminoácido presente en el cacao que se relaciona con las anfetaminas.

3. Anandamina. Es un compuesto que activa receptores cerebrales que producen placer y lucidez mental. Y frente a la salud cardiovascular, porque contiene ácido esteárico, una sustancia grasa que se desatura rápidamente al ácido oleico (como el aceite de oliva), y por ello se le considera beneficioso para el organismo, porque contrarresta el ‘colesterol malo’.

4. Fibra dietética. El cacao contiene un 6% que se diluye en función de sus otros ingredientes. Es beneficiosa para favorecer el movimiento intestinal.

5. Polifenoles. El cacao aporta estos elementos, sustancias antioxidantes relacionadas con la prevención del proceso aterosclerótico y de la aparición de algunos tipos de cáncer. Su presencia en el cacao es muy relevante y además, estimulan la producción de prostacilinas que contribuyen a reducir la presión arterial.

6. La concentración de minerales en el cacao es muy alta en potasio, fósforo y magnesio. A este último se atribuye la facultad de mejorar el estado de ánimo femenino, especialmente en el periodo premenstrual.

7. También aporta hierro, calcio, zinc, cobre y cromo. Y vitaminas E, B1 y B2.

8. Estudios a lo largo de los últimos años han demostrado que comer chocolate negro ayuda a mejorar la salud cardiovascular. Posee tantos o más antioxidantes que los arándanos o el té verde.

9. El chocolate negro tiene un índice glicémico tan bajo que no afecta el nivel de azúcar en la sangre. Y no solo eso, el chocolate negro y el cacao poseen un tipo de antioxidante llamado flavonol, el cual ayuda a mantener un buen funcionamiento en las células para controlar el nivel de azúcar en la sangre.

10. El chocolate te hará más longevo. La Universidad de Harvard en una publicación del British Medical Journal, dio a conocer los resultados de un estudio realizado a mas de 7800 pacientes. En él se determinó que los consumidores de chocolate vivían una mayor cantidad de años que los que no lo tomaban.

La dieta de la madre afecta al ADN del bebé

Dieta en em Embarazo

Una investigación realizada en el área rural de Gambia ha revelado que los hábitos alimenticios de las madres durante el tiempo de concepción pueden afectar el ADN del bebé. A pesar de que esto ya se había demostrado con animales, es la primera vez que se comprueba en seres humanos.

El estudio, publicado en Nature Communications, fue llevado a cabo por doctores de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. Durante la investigación, se siguió el embarazo de 84 mujeres que concibieron en la cúspide de la época de lluvias en Gambia, cuando había mayor abundancia de alimentos, y de otras 84 que concibieron durante la época de sequía, cuando la comida escasea. 

Los científicos tomaron muestras de sangre de todas las mujeres y analizaron el ADN de todos los bebés, entre dos y ocho meses después de su nacimiento. La Dra. Branwen Hennig, líder de la investigación, estableció que “Los resultados demuestran que la nutrición de la madre antes de la concepción y en los primeros meses del embarazo es crucial para la buena salud del bebé.” 

Hennig y su equipo constataron que los infantes concebidos durante la época de lluvias presentaban un mayor número de grupos de metilos en sus genes y que este proceso de metilación estaba directamente relacionado con los niveles nutricionales de la sangre materna. Asimismo, se encontró que el índice de masa corporal de la madre tenía una influencia adicional en los efectos epigenéticos del bebé. Un efecto epigenético es aquella modificación al ADN que suprime o activa diferentes genes. 

Andrew Prentice, colega de Hennig, declaró que su investigación presenta indicaciones de que la metilación puede ser interrumpida debido a deficiencias nutricionales y que posteriormente podrían llevar a enfermedades. “La meta de nuestro experimento es encontrar una dieta óptima para que las futuras madres puedan evitar los defectos de la metilación”, afirmó. 

Experimentos posteriores realizados en ratas demostraron que la dieta durante el embarazo puede tener un impacto permanente en los genes de sus crías. Uno de los principales efectos es el color del pelo de un ratón, el cual puede ser modificado por los hábitos de alimentación de la madre. 

Un láser podrá convertir tus ojos marrones en azules en solo 20 segundos

Como obtener ojos de color azul

A pesar de que ser rubio y tener ojos azules es una anomalía, millones de personas desean poseer alguna de estas características y para ello hacen uso de tintes y pupilentes, sin embargo ahora ha aparecido otra solución más sofisticada.

Gregg Homer, de la empresa Stroma Medical, en California), ha desarrollado una nueva tecnología láser, llamada Lumineyes, que permite cambiar el color de los ojos de marrones a azules. Eso sí, esto es casi como un tatuaje: hay que estar muy seguro del cambio estético porque es irreversible.

Las personas con ojos marrones tienen un pigmento llamado melanina en la parte frontal del iris, de la que carecen los ojos azules. Lo que hace esta tecnología es por tanto eliminar la melanina de la parte frontal del iris. Todo en 20 segundos. Eso sí, el color azul no aparecerá hasta transcurridas unas semanas.

El láser remueve el pigmento sobre la superficie del iris. Usamos dos frecuencias que son absorbidas completamente por el pigmento oscuro, así no hay riesgo de dañar el resto del ojo.

Homer prevé que el tratamiento podría estar disponible en tres años en Estados Unidos, y en solo año y medio en otros países.

¿Por qué cuando tenemos hambre nos gruñen las tripas?

 

¿Te ha pasado que ya sea en la escuela, el trabajo o en algún lugar público te gruñen las tripas? ¡Que o pena, que bochorno! Dices ojalá no hayan escuchado… pero te das cuenta que sí y lo único que dices… “ay ya tengo hambre”. ¡Bochornosa situación! Pero es de lo más normal, pero ¿por qué pasa? ¿A qué se debe? Hoy veremos la explicación.

El sonido de tripas recibe el nombre de borborigmos. Los produce el movimiento de los intestinos cuando impulsan la comida a través de ellos.

Se producen cuando estamos haciendo la digestión y cuando tenemos hambre. En este último caso el volumen del sonido suele ser más alto. La comida discurre a lo largo de los intestinos con contracciones musculares que la empujan desde la parte alta del intestino delgado hasta el ano. Se llaman movimientos peristálticos.

Estos movimientos baten, amasan y mezclan la comida con diferentes compuestos químicos que segrega nuestro organismo. Durante este proceso se liberan gases, producto de las reacciones químicas. Por eso, los sonidos nos traen a la cabeza la imagen de un líquido burbujeante.

Tras dos horas con el estómago vacío, nuestro cuerpo reclama más comida. Produce hormonas que nos despiertan la sensación de hambre y estimulan los nervios del estómago que envían una señala al cerebro que comienza de nuevo la contracción de los músculos, que recogen los pocos restos de comida que se han quedado en el estómago y el intestino.

Los sonidos que acompañan a los movimientos intestinales se producen durante 10 ó 20 minutos cada hora hasta que volvemos a comer. Y suenan especialmente alto porque el intestino y el estómago están huecos y el sonido se propaga mejor. Pensar, oler o ver comida también puede desencadenar este fenómeno.

Cuando los ruidos son más fuertes y frecuentes de lo normal pueden ser signo de alguna patología, como por ejemplo síndrome de intestino irritable. En estos casos suele ir acompañado de otros síntomas como diarrea, gases, hinchazón y retortijones. Y por supuesto, hay que acudir al médico.

¿Por qué algunas personas por mucho que coman no engordan?

Sabias que

Solemos pensar que el ser humano por naturaleza tiende a engordar para tener reservas en tiempos de hambruna. De ser así, geneticamente existe un tipo de personas que deberían estar fuera de la evolución, aquellas que por más que comen no engordan ni un gramo ¿que es lo que falla?

No podemos decir con certeza cuánto comían nuestros antepasados, pero probablemente los periodos de bonanza con abundantes alimentos no fueron los más largos en nuestra historia evolutiva, más que nada por nuestra condición nómada.

Sabemos que las hambrunas frecuentes y prolongadas en algunas partes del mundo han favorecido la evolución de la capacidad del cuerpo para almacenar grasa rápidamente, siendo eficiente el uso de grasa (energía celular) para hacer frente al esfuerzo muscular y mantenimiento de las funciones del cuerpo.

Se cree que entre el 60 y el 70 por ciento de nuestro peso corporal está determinada por nuestros genes. Sin embargo, los científicos han identificado menos de una quinta parte de los genes implicados, y todavía no sabemos cuántos de estos realizan dicho trabajo.

La reproducción sexual permite la unión información genética de ambos padres para recombinarse y formar un nuevo individuo. Esto produce una considerable variación genética a través del arrastre de las mutaciones, tanto beneficiosas como perjudiciales, a través de las generaciones.

Es por eso que algunas personas en el día de hoy llevan los genes que predisponen a la delgadez (menor acumulación de grasas), esto históricamente ha sido una desventaja debido a la escasez de alimentos.

El problema al que nos enfrentamos ahora es que no ha habido un desarrollo evolutivo en los genes para ayudarnos a lidiar con el consumo sin precedentes de alimentos altamente calóricos.

En otras palabras, muchos de nosotros todavía llevamos los llamados “genes de la grasa” (los que nos predisponen al aumento de peso excesivo), porque no hemos tenido tiempo de desarrollar una respuesta a la gran variedad que se ofrecen hoy en día.

También dice que los factores ambientales como la cantidad que comemos y la actividad física que hacemos determina alrededor del 30 al 40 por ciento de nuestro peso.

Y pese a que ahora se consumen más alimentos calóricos, el nivel de esfuerzo físico ha disminuido dramáticamente.

Lo que tenemos que dejar de hacer es concentrarnos tanto en nuestro peso y estar más atentos a comer sano y hacer ejercicio regular y enseñar estos hábitos a nuestros hijos

A más edad del padre, más mutaciones en los hijos

Un estudio de Nature ha revolucionado algunos mitos sobre la edad del padre y de la madre en la procreación. Las madres transmiten pocas mutaciones a los hijos. Por el contrario los padres transmiten la mayoría y las mutaciones aumentan con la edad del padre. Esta investigación arroja luz sobre la relación entre la edad del padre y enfermedades como el autismo y la esquizofrenia.

Tradicionalmente se ha culpado a la madre de los problemas de los hijos. En el pasado, eran repudiadas e incluso ajusticiadas por no proporcionar la descendencia que el padre quería. Pero según el nuevo estudio, el primer responsable de las mutaciones de los hijos es el padre.

El estudio ha secuenciado el genoma de 78 tríos compuestos por padre, madre e hijo. Comparando los genomas se han buscado las mutaciones de novo, es decir, las que están presentes en el niño pero no en el padre ni la madre y por lo tanto se han generado en el esperma, óvulo o embrión. Los datos del estudio son concluyentes.

Los padres pasan cuatro veces más mutaciones a los hijos que las madres: de media 55 frente a 14. Las mutaciones que pasa el padre aumentan exponencialmente con la edad. A los 36 años se pasan el doble de las mutaciones mientras que a los 70 ocho veces más. Un niños islandés nacido en 2011 tendrá 70 nuevas mutaciones comparadas con un niño nacido en 1980 que tendrá 60. La edad de los padres ha pasado en ese periodo de 28 a 33.

El motivo por el que los padres generan más mutaciones con la edad es que los espermatozoides se generan constantemente. Cada nueva división de las células primigenias corre el riesgo de producir una mutación que se suma a las anteriores. El caso de la mujer es distinto: nace con el conjunto de óvulos para toda la vida.

La mayoría de las mutaciones son inocuas. Algunas sin embargo pueden ser letales. Este estudio no prueba pero parece relacionar la edad del padre con el incremento de enfermedades como el autismo y la esquizofrenia. Estas son enfermedades complejas que no afectan a un solo gen pero el incremento de mutaciones es un claro factor de riesgo. Otro aspecto importante es que, en los humanos, la mayoría de los genes se expresan en el cerebro.

Un último aspecto de este apasionante estudio se refiere a la evolución humana. Las mutaciones no solo causan enfermedades. Algunas producen individuos más adaptados al ambiente, más evolucionados. Analizando la tasa de mutaciones llegamos a la conclusión de que la evolución humana ha podido ser más rápida de lo esperado. Hasta el momento creíamos que nos separamos de los chimpancés entre 7 y 11 millones de años. con el nuevo estudio puede ser que la edad de divergencia se sitúe entre los 4 y los 7 millones de años.

Como dice el autor del estudio, puede que la edad avanzada del padre sea negativa para la próxima generación, pero sea buena para el futuro de nuestra especie.

¿Comer helado combate el mal humor?

Según un estudio reciente del Centro Médico de la Universidad de Maryland, los helados contienen triptófano, un aminoácido que nos calma y reduce la agresividad, aumentando la producción de serotonina(la hormona del bienestar). Eso ayuda a combatir el estrés, a relajarnos y a dormir mejor.

Por otro lado Jane Jakubczak, dietista de la Universidad de Maryland, ha demostrado que elegimos ciertos alimentos según nuestro estado de ánimo, guiados por lo que se conoce como el “apetito emocional”. Cuando estamos contentos, tendemos a optar por un gran filete de carne a la parrilla o una pizza; la sensación de tristeza nos impulsa a comerhelados y galletas; y ante el aburrimiento, solemos