Las mariposas en el estomago son causadas por la adrenalina.

Esa sensación tan conocida por todos se asocia con la alta producción de adrenalina en el cuerpo. Cuando se está nervioso el estomago expulsa grandes cantidades de sangre hacia los músculos.

Como efecto esto causa la pérdida de apetito y el cosquilleo. También se le conoce como la enfermedad del amor.

La adrenalina o epinefrina es una hormona vasoactiva secretada por las glándulas suprarrenales bajo situaciones de alerta o emergencia, que también se puede activar en otros casos, por eso puede ser activada de forma “sencilla” sin querer.

La adrenalina hace que entre mas aire a los pulmones y hace que la persona este mas activa y atenta a todo lo de su alrededor. Su efectividad se extiende entre uno y tres minutos y tiene la capacidad de aumentar el metabolismo normal del cuerpo hasta en un 100 por ciento.

Naturalmente esta sensación es imposible de parar o dejarla de sentir cuando no se quiere sentir ya que seria como querer pararse el corazón uno mismo.

¿Por qué la comida del avión sabe tan mal?

La respuesta rápida a la pregunta de por qué la comida del avión es tan sosa y anodina pudiera ser que es comida de baja calidad. O que en Primera Clase eso no pasa. Sin embargo, hay otros motivos que influyen en el sabor de la comida que ingerimos a 10.000 metros de altura.

Según sugieren algunos estudios, incluso fomentados por las propias compañíais aéreas, el sentido del olfato cambia mucho debido a las condiciones higrotérmicas de la cabina (el grado de humedad es bajísimo, resecando la nariz: cuando la nave alcanza su altitud de crucero, a 11.000 metros de altitud, la humedad de la cabina se mantiene a niveles mínimos para reducir el riesgo de corrosión de fuselaje).

También se ve influido el del gusto, debido al cambio en la presión del aire, que adormece las papilas gustativas. El aire seco (en torno a un 15% de humedad) y la presión de la cabina provocan que se duerman un tercio de las papilas gustativas. Algo parecido a lo que sucede cuando estamos constipados.

Por ello suelen servirse platos especialmente especiados, a fin de despertar nuestro sentido del gusto. Y también es la razón de que el zumo de tomate tenga un sabor menos ácido que en tierra.

Si la comida de los trenes tampoco está muy buena es porque la empresa de catering que prepara los platos lo ha hecho hace muchas horas; y en el caso de los aviones, ha tenido que pasar por condiciones extremas de temperatura y humedad.

Además de la sequedad en la boca y las fosas nasales, hay otros que proponen que el mal sabor de la comida tiene que ver con el oído. Un estudio realizado por la Universidad de Manchester concluyó que los comensales reconocen peor los sabores dulces y salados cuando están sometidos a un cierto nivel de ruido blanco.

La multitarea es más difícil a primera hora de la mañana

La multitarea – hacer varias cosas a la vez – resulta mucho más difícil para nuestro cerebro a primera hora de la mañana y a última hora de la noche, según un estudio realizado por Daniel Bratze, de la Universidad de Tubinga (Alemania).

Según Bratze, su investigación demuestra que la hora del día afecta a la velocidad del procesamiento cognitivo. Incluso la destreza manual y la fuerza de agarre, dos indicadores de la habilidad motora, son sensibles al ritmo circadiano, alcanzando el punto más bajo por la mañana y un pico de máximo rendimiento a última hora de la tarde, según revelan estudios anteriores.

En experimentos con 6 sujetos que se mantuvieron despiertos durante 28 horas seguidas, desarrollando tareas cognitivas cada dos horas, Bratze y sus colegas observaron que el tiempo de reacción aumenta (se hace más lento) a medida que avanza la noche, alcanza su punto más bajo a primera hora por la mañana, y a continuación se acelera. Esto guarda relación con la secreción de melatonina, una hormona fundamental en la regulación del reloj biológico. Por otra parte, al pedir que los sujetos hicieran dos tareas de forma simultánea, las interferencias entre ambas también eran mayores al amanecer que durante el resto de la jornada.

Según afirman los investigadores, esto explica también por qué conducimos más lento por la mañana y por qué hay más accidentes de tráfico a primeras horas del día. “Nuestras reacciones son más lentas y la eficiencia del cerebro está disminuida”, aclaran.