¿Por qué la comida del avión sabe tan mal?

La respuesta rápida a la pregunta de por qué la comida del avión es tan sosa y anodina pudiera ser que es comida de baja calidad. O que en Primera Clase eso no pasa. Sin embargo, hay otros motivos que influyen en el sabor de la comida que ingerimos a 10.000 metros de altura.

Según sugieren algunos estudios, incluso fomentados por las propias compañíais aéreas, el sentido del olfato cambia mucho debido a las condiciones higrotérmicas de la cabina (el grado de humedad es bajísimo, resecando la nariz: cuando la nave alcanza su altitud de crucero, a 11.000 metros de altitud, la humedad de la cabina se mantiene a niveles mínimos para reducir el riesgo de corrosión de fuselaje).

También se ve influido el del gusto, debido al cambio en la presión del aire, que adormece las papilas gustativas. El aire seco (en torno a un 15% de humedad) y la presión de la cabina provocan que se duerman un tercio de las papilas gustativas. Algo parecido a lo que sucede cuando estamos constipados.

Por ello suelen servirse platos especialmente especiados, a fin de despertar nuestro sentido del gusto. Y también es la razón de que el zumo de tomate tenga un sabor menos ácido que en tierra.

Si la comida de los trenes tampoco está muy buena es porque la empresa de catering que prepara los platos lo ha hecho hace muchas horas; y en el caso de los aviones, ha tenido que pasar por condiciones extremas de temperatura y humedad.

Además de la sequedad en la boca y las fosas nasales, hay otros que proponen que el mal sabor de la comida tiene que ver con el oído. Un estudio realizado por la Universidad de Manchester concluyó que los comensales reconocen peor los sabores dulces y salados cuando están sometidos a un cierto nivel de ruido blanco.

La noche de Domingo a Lunes es la que menos se duerme

A la mayoría de la gente no le gustan los lunes. Y el científico australiano Tim Olds acaba de identificar uno de los motivos. Según revela un estudio que se presentará mañana en la Conferencia de la Asociación Austroasiática sobre el Sueño, la noche que menos dormimos es la que transcurre del domingo al lunes. Y eso hace que empecemos la semana con una considerable falta de sueño.

Sus resultados se basan en un experimento masivo con 4.000 niños y adolescentes australianos de edades comprendidas entre 9 y 18 años. Analizando sus hábitos, Olds ha llegado a la conclusión de que estamos acostumbrados a trasnochar los viernes y los sábados, y que “el domingo nos acostamos tarde porque no queremos dejar el fin de semana atrás”. Esto causa un déficit de horas de sueño que tiene consecuencias negativas, como un sistema inmune más débil, dificultades para memorizar y problemas de atención.

Olds también ha calculado cómo cambian los patrones de sueño a medida que crecemos. Por término medio, los niños australianos de 9 años duermen 10 horas cada noche. Este tiempo se reduce en 9 minutos por cada año cumplido hasta alcanzar los 18. Pero además, en las noches que separan dos días lectivos los adolescentes reducen aún más su tiempo de descanso.

Paradójicamente, los fines de semana sí descansamos el tiempo suficiente. Esta diferencia es especialmente extrema en Corea, donde estudios recientes muestran que los jóvenes coreanos duermen 4 horas y media durante la semana escolar, frente a una media de 13 horas de descanso nocturno en fines de semana y vacaciones.

En cuanto a los niños y adolescentes españoles, los expertos aseguran que también sufren una falta de sueño crónica, ya que más de un 60% duerme una hora o dos menos de las nueve aconsejadas.

Fuente: MUY INTERESANTE

 

La multitarea es más difícil a primera hora de la mañana

La multitarea – hacer varias cosas a la vez – resulta mucho más difícil para nuestro cerebro a primera hora de la mañana y a última hora de la noche, según un estudio realizado por Daniel Bratze, de la Universidad de Tubinga (Alemania).

Según Bratze, su investigación demuestra que la hora del día afecta a la velocidad del procesamiento cognitivo. Incluso la destreza manual y la fuerza de agarre, dos indicadores de la habilidad motora, son sensibles al ritmo circadiano, alcanzando el punto más bajo por la mañana y un pico de máximo rendimiento a última hora de la tarde, según revelan estudios anteriores.

En experimentos con 6 sujetos que se mantuvieron despiertos durante 28 horas seguidas, desarrollando tareas cognitivas cada dos horas, Bratze y sus colegas observaron que el tiempo de reacción aumenta (se hace más lento) a medida que avanza la noche, alcanza su punto más bajo a primera hora por la mañana, y a continuación se acelera. Esto guarda relación con la secreción de melatonina, una hormona fundamental en la regulación del reloj biológico. Por otra parte, al pedir que los sujetos hicieran dos tareas de forma simultánea, las interferencias entre ambas también eran mayores al amanecer que durante el resto de la jornada.

Según afirman los investigadores, esto explica también por qué conducimos más lento por la mañana y por qué hay más accidentes de tráfico a primeras horas del día. “Nuestras reacciones son más lentas y la eficiencia del cerebro está disminuida”, aclaran.

Comer yemas de huevo es tan dañino como fumar…

Un nuevo estudio sugiere que las yemas de huevo pueden acelerar la aparición de enfermedades cardiacas casi en la misma medida que fumar. El estudio publicado en línea en la revista Atherosclerosis concluyó que comer yemas de huevo de forma regular incrementa la acumulación de placa (conformada por colesterol, grasa, calcio y otras sustancias) cerca de dos tercios en comparación con fumar.

Específicamente, los pacientes que comían tres o más yemas a la semana tuvieron significativamente más placa que quienes la ingerían dos o menos veces por semana.Puede parecer muy duro comparar el fumar con comer yemas de huevo, pero el autor principal del estudio, el médico David Spence, dice que los investigadores necesitaban una manera de ponerlo en perspectiva, ya que tanto el consumir alimentos con alto contenido de colesterol y fumar incrementan los riesgos cardiovasculares, pero el público tiene la creencia que fumar es mucho peor para la salud. Continue reading “Comer yemas de huevo es tan dañino como fumar…” »

¿Por qué cuando tenemos hambre nos gruñen las tripas?

 

¿Te ha pasado que ya sea en la escuela, el trabajo o en algún lugar público te gruñen las tripas? ¡Que o pena, que bochorno! Dices ojalá no hayan escuchado… pero te das cuenta que sí y lo único que dices… “ay ya tengo hambre”. ¡Bochornosa situación! Pero es de lo más normal, pero ¿por qué pasa? ¿A qué se debe? Hoy veremos la explicación.

El sonido de tripas recibe el nombre de borborigmos. Los produce el movimiento de los intestinos cuando impulsan la comida a través de ellos.

Se producen cuando estamos haciendo la digestión y cuando tenemos hambre. En este último caso el volumen del sonido suele ser más alto. La comida discurre a lo largo de los intestinos con contracciones musculares que la empujan desde la parte alta del intestino delgado hasta el ano. Se llaman movimientos peristálticos.

Estos movimientos baten, amasan y mezclan la comida con diferentes compuestos químicos que segrega nuestro organismo. Durante este proceso se liberan gases, producto de las reacciones químicas. Por eso, los sonidos nos traen a la cabeza la imagen de un líquido burbujeante.

Tras dos horas con el estómago vacío, nuestro cuerpo reclama más comida. Produce hormonas que nos despiertan la sensación de hambre y estimulan los nervios del estómago que envían una señala al cerebro que comienza de nuevo la contracción de los músculos, que recogen los pocos restos de comida que se han quedado en el estómago y el intestino.

Los sonidos que acompañan a los movimientos intestinales se producen durante 10 ó 20 minutos cada hora hasta que volvemos a comer. Y suenan especialmente alto porque el intestino y el estómago están huecos y el sonido se propaga mejor. Pensar, oler o ver comida también puede desencadenar este fenómeno.

Cuando los ruidos son más fuertes y frecuentes de lo normal pueden ser signo de alguna patología, como por ejemplo síndrome de intestino irritable. En estos casos suele ir acompañado de otros síntomas como diarrea, gases, hinchazón y retortijones. Y por supuesto, hay que acudir al médico.

Datos curiosos sobre las cucarachas

 Lo primero que se nos viene a la cabeza cuando mencionamos la palabra cucaracha es “qué asco”. A continuación, 10 datos más que interesantes sobre estos oscuros insectos.

1. Comen de todo

Es bien sabido que las cucarachas comen absolutamente de todo desde restos de comida, hasta cartones, plásticos e incluso pelo. En el medio natural tienen una clara función y no es otra que la de comerse todos los residuos que genera la propia naturaleza.

Source: http://www.flickr.com/photos/neilt/8011331

 

Además de esto, algunas especies de cucarachas son capaces de sobrevivir varias semanas sin alimentarse

 

2. Sobreviven sin cabeza

Las cucarachas pueden vivir varios días e inclusos semanas sin cabeza. Esto es debido a que no tienen presión sanguínea como los humanos, no respiran por la cabeza sino que lo hacen por todo el cuerpo a través de pequeñas aberturas llamadas espiráculos y su cuerpo funciona como cerebro. Morirán a lo largo de las semanas debido a que no se podrán alimentar.

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¿Por qué algunas personas por mucho que coman no engordan?

Sabias que

Solemos pensar que el ser humano por naturaleza tiende a engordar para tener reservas en tiempos de hambruna. De ser así, geneticamente existe un tipo de personas que deberían estar fuera de la evolución, aquellas que por más que comen no engordan ni un gramo ¿que es lo que falla?

No podemos decir con certeza cuánto comían nuestros antepasados, pero probablemente los periodos de bonanza con abundantes alimentos no fueron los más largos en nuestra historia evolutiva, más que nada por nuestra condición nómada.

Sabemos que las hambrunas frecuentes y prolongadas en algunas partes del mundo han favorecido la evolución de la capacidad del cuerpo para almacenar grasa rápidamente, siendo eficiente el uso de grasa (energía celular) para hacer frente al esfuerzo muscular y mantenimiento de las funciones del cuerpo.

Se cree que entre el 60 y el 70 por ciento de nuestro peso corporal está determinada por nuestros genes. Sin embargo, los científicos han identificado menos de una quinta parte de los genes implicados, y todavía no sabemos cuántos de estos realizan dicho trabajo.

La reproducción sexual permite la unión información genética de ambos padres para recombinarse y formar un nuevo individuo. Esto produce una considerable variación genética a través del arrastre de las mutaciones, tanto beneficiosas como perjudiciales, a través de las generaciones.

Es por eso que algunas personas en el día de hoy llevan los genes que predisponen a la delgadez (menor acumulación de grasas), esto históricamente ha sido una desventaja debido a la escasez de alimentos.

El problema al que nos enfrentamos ahora es que no ha habido un desarrollo evolutivo en los genes para ayudarnos a lidiar con el consumo sin precedentes de alimentos altamente calóricos.

En otras palabras, muchos de nosotros todavía llevamos los llamados “genes de la grasa” (los que nos predisponen al aumento de peso excesivo), porque no hemos tenido tiempo de desarrollar una respuesta a la gran variedad que se ofrecen hoy en día.

También dice que los factores ambientales como la cantidad que comemos y la actividad física que hacemos determina alrededor del 30 al 40 por ciento de nuestro peso.

Y pese a que ahora se consumen más alimentos calóricos, el nivel de esfuerzo físico ha disminuido dramáticamente.

Lo que tenemos que dejar de hacer es concentrarnos tanto en nuestro peso y estar más atentos a comer sano y hacer ejercicio regular y enseñar estos hábitos a nuestros hijos