Las mariposas en el estomago son causadas por la adrenalina.

Esa sensación tan conocida por todos se asocia con la alta producción de adrenalina en el cuerpo. Cuando se está nervioso el estomago expulsa grandes cantidades de sangre hacia los músculos.

Como efecto esto causa la pérdida de apetito y el cosquilleo. También se le conoce como la enfermedad del amor.

La adrenalina o epinefrina es una hormona vasoactiva secretada por las glándulas suprarrenales bajo situaciones de alerta o emergencia, que también se puede activar en otros casos, por eso puede ser activada de forma “sencilla” sin querer.

La adrenalina hace que entre mas aire a los pulmones y hace que la persona este mas activa y atenta a todo lo de su alrededor. Su efectividad se extiende entre uno y tres minutos y tiene la capacidad de aumentar el metabolismo normal del cuerpo hasta en un 100 por ciento.

Naturalmente esta sensación es imposible de parar o dejarla de sentir cuando no se quiere sentir ya que seria como querer pararse el corazón uno mismo.

Los hombres infieles tienen coeficiente intelectual bajo

Infidelidad
“Los inteligentes son más propensos a valorar la exclusividad con su pareja”, dice el texto.

El estudio, que fue publicado en la revista especializada ‘Social Psychology Quarterly’ considera que los hombres más listos tienen menos aventuras y dan más importancia a las relaciones estables que aquellos que poseen un cociente intelectual bajo. De este modo, y según el especialista, los hombres que se identifican como liberales, ateos y fieles poseen unos coeficientes intelectuales más altos que los que se definen como creyentes e infieles.

Para llegar a esta conclusión realizó un amplio estudio en el que relacionó las conductas sociales y el nivel de inteligencia de varones de edades diversas. El psicólogo analizó dos grandes bases de datos estadounidenses: el estudio nacional longitudinal de salud adolescente y la encuesta general social, que miden actitudes sociales y el coeficiente intelectual de adolescentes y adultos.

Con esto, el autor observó que las personas que daban importancia a la fidelidad en una relación tenían coeficiente más alto, y concluyó que el comportamiento “fiel” del hombre más inteligente podría ser una señal de la evolución de la especie.

Según Kanazawa a lo largo de la historia de la evolución, los hombres siempre fueron “relativamente polígamos”‘, algo que está cambiando al asumir una relación monogámica, una “novedad evolutiva”, contrario a el hombre primitivo, que era propenso a la promiscuidad.

Así, esta relación entre el intelecto y la monogamia se entiende mejor al “buscar en el pasado evolutivo. Como el objetivo biológico masculino primigenio era expandir sus genes, por eso los hombres primitivos solían tener varias parejas”.

Con el paso de los años, las personas más inteligentes han ido adoptando prácticas más nuevas, y serían “más evolucionadas”, añade, porque serían más abiertas a nuevas ideas y se cuestionarían más los dogmas.

Según Kanazawa estos resultados no se aplican a las mujeres ya que ellas siempre fueron relativamente monógamas, por lo que no supone una evolución.