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Curiosidades sobre animales

El reino animal está lleno de "no puedo": el cocodrilo no puede sacar la lengua, la jirafa apenas emite sonidos, el león se pasa la mayor parte del…

El reino animal está lleno de «no puedo»: el cocodrilo no puede sacar la lengua, la jirafa apenas emite sonidos, el león se pasa la mayor parte del día durmiendo, el elefante no puede saltar y el pavo real, con todo su plumaje, vuela con dificultad. Detrás de cada una de estas limitaciones hay una explicación anatómica o evolutiva, y en algunos casos también un mito que conviene matizar. Repasamos la lista original y lo que hay de cierto en cada afirmación.

Los que no pueden hacer algo que parece sencillo

El cocodrilo no puede sacar la lengua. Es cierto: su lengua está unida al suelo de la boca por una membrana y no se mueve libremente. Le sirve para bloquear la garganta cuando se sumerge con la boca abierta, evitando que entre agua. Los caimanes tienen una anatomía parecida.

La jirafa no puede emitir sonidos. Durante mucho tiempo se creyó que era muda, porque su largo cuello hace difícil generar vocalizaciones. Hoy se sabe que produce algunos sonidos de muy baja frecuencia, casi inaudibles para nosotros, y que las crías pueden balar. Pero, a efectos prácticos, sigue siendo uno de los grandes mamíferos más silenciosos.

El león no puede estar despierto más de 5 horas. Los leones descansan hasta 20 horas al día. Es una estrategia de ahorro de energía típica de un depredador que caza presas grandes y que, en la sabana, evita el calor del mediodía. La afirmación de «no poder» es una exageración simpática: puede estar despierto más tiempo si hace falta, pero no le gusta.

El pavo real no puede volar aunque tenga más plumas que ninguna ave. En realidad sí vuela, pero mal y en distancias cortas, lo justo para subirse a un árbol y dormir a salvo. Su enorme cola (el «tren» que despliega el macho) es un lastre aerodinámico, el precio de un adorno que sirve para conquistar hembras.

El elefante no puede saltar. Es el único gran mamífero terrestre que no puede despegar las cuatro patas del suelo a la vez. Sus huesos y articulaciones están diseñados para sostener varias toneladas, no para absorber el impacto de un salto. Tampoco lo necesita: no tiene depredadores de los que huir.

El delfín no sabe nadar despacio. Los delfines están hechos para la velocidad y necesitan moverse constantemente para respirar y regular su temperatura. Pueden desplazarse con calma, pero un delfín que permanece mucho tiempo casi inmóvil suele ser señal de problemas de salud.

La viuda negra y el mito del canibalismo

La araña viuda negra «no sabe de respeto a su pareja» porque devora al macho después de aparearse. Este comportamiento existe y es el origen de su nombre, pero no ocurre siempre. En muchas especies de viuda negra el macho escapa con vida la mayoría de las veces, sobre todo si la hembra está bien alimentada. El canibalismo sexual es más frecuente en cautividad, donde el macho no tiene adónde huir.

Desde el punto de vista evolutivo, el macho que es devorado no «pierde» del todo: su cuerpo aporta nutrientes a los huevos que llevarán sus genes.

Miedo y evitación: lobos, osos y morsas

La lista original juega con dos ideas distintas, temer al hombre y evitarlo, para describir a tres animales:

  • El lobo no le teme al hombre, pero lo evita. Los lobos son animales extremadamente cautelosos que, tras siglos de persecución, aprendieron a mantener distancia. Los ataques a personas son rarísimos.
  • El oso le teme al hombre, aunque no lo evita. Muchos osos, especialmente los que viven cerca de zonas habitadas, se acostumbran a la presencia humana y a la comida fácil de basureros y campamentos. Eso es lo que genera los encuentros peligrosos.
  • La morsa le teme al hombre y también lo evita. Cazadas durante siglos por su grasa y sus colmillos, las morsas huyen al agua en cuanto detectan personas. En tierra son torpes y vulnerables.

El perezoso, el animal que no sabe defenderse

El perezoso no sabe defenderse. Es lento, tiene mala vista y sus garras sirven para colgarse, no para pelear. Su verdadera defensa es pasar desapercibido: se mueve tan poco que las algas crecen en su pelaje y lo camuflan entre las hojas. Aun así, es presa habitual de águilas arpías y jaguares. Baja al suelo solo una vez a la semana para defecar, y ese es el momento más peligroso de su vida.

Otros datos curiosos relacionados

  • Los cocodrilos pueden estar meses sin comer y han sobrevivido casi sin cambios desde la época de los dinosaurios.
  • El corazón de una jirafa es enorme y bombea con gran presión para hacer llegar la sangre hasta su cabeza, a más de dos metros por encima del pecho.
  • Los elefantes se comunican con infrasonidos que viajan varios kilómetros y que perciben también a través de las patas.
  • Los delfines duermen con la mitad del cerebro despierta para poder seguir subiendo a respirar.

4 comentarios

  1. Perdón, pero el Pavo Real SI PUEDE VOLAR y yo lo aprendí en 1981 cuando compré dos de ellos, los solté por mi jardín y mi mama me dijo, cortale las alas o se te volarán…y yo la porfiada le respondí que los pavos reales no volaban…..
    Terminé siguiéndolos en mi auto, mientras los veía volar por los techos de mi vecindario y cruzar un río y perderse por las colinas de Santa Maria, California

    Sonia Paz

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