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¿Por qué cuando tenemos hambre nos gruñen las tripas?

¿Te ha pasado que ya sea en la escuela, el trabajo o en algún lugar público te gruñen las tripas? ¡Qué pena, qué bochorno! Dices ojalá no hayan…

¿Por qué cuando tenemos hambre nos gruñen las tripas?

¿Te ha pasado que ya sea en la escuela, el trabajo o en algún lugar público te gruñen las tripas? ¡Qué pena, qué bochorno! Dices ojalá no hayan escuchado… pero te das cuenta que sí y lo único que dices… “ay ya tengo hambre”. Bochornosa situación, pero es de lo más normal. ¿Pero por qué pasa? ¿A qué se debe? Hoy veremos la explicación científica detrás de los ruidos del estómago.

¿Qué son los borborigmos?

El sonido de tripas recibe el nombre de borborigmos. Los produce el movimiento de los intestinos cuando impulsan la comida a través de ellos. Aunque a veces resultan incómodos, son una parte natural del proceso digestivo. De hecho, estos ruidos intestinales ocurren en todas las personas, incluso cuando no los percibimos.

¿Por qué suenan más fuerte cuando tenemos hambre?

Se producen cuando estamos haciendo la digestión y cuando tenemos hambre. En este último caso, el volumen del sonido suele ser más alto. La comida discurre a lo largo de los intestinos con contracciones musculares que la empujan desde la parte alta del intestino delgado hasta el ano. Se llaman movimientos peristálticos.

Estos movimientos baten, amasan y mezclan la comida con diferentes compuestos químicos que segrega nuestro organismo. Durante este proceso se liberan gases, producto de las reacciones químicas. Por eso, los sonidos nos traen a la cabeza la imagen de un líquido burbujeante. Además, cuando el estómago está vacío, el sonido se propaga mejor, lo que explica por qué los ruidos del estómago son más notorios.

¿Qué ocurre en el cuerpo cuando pasamos hambre?

Tras dos horas con el estómago vacío, nuestro cuerpo reclama más comida. Produce hormonas que nos despiertan la sensación de hambre y estimulan los nervios del estómago que envían una señal al cerebro que comienza de nuevo la contracción de los músculos, que recogen los pocos restos de comida que se han quedado en el estómago y el intestino.

Los sonidos que acompañan a los movimientos intestinales se producen durante 10 ó 20 minutos cada hora hasta que volvemos a comer. Y suenan especialmente alto porque el intestino y el estómago están huecos y el sonido se propaga mejor. Pensar, oler o ver comida también puede desencadenar este fenómeno. Por eso, a veces los borborigmos aparecen justo antes de una comida, incluso si no tenemos mucha hambre.

¿Cuándo deberían preocuparnos los ruidos del estómago?

Cuando los ruidos son más fuertes y frecuentes de lo normal pueden ser signo de alguna patología, como por ejemplo síndrome de intestino irritable. En estos casos suele ir acompañado de otros síntomas como diarrea, gases, hinchazón y retortijones. Por supuesto, hay que acudir al médico. También es importante prestar atención si los ruidos estomacales se presentan con dolor abdominal intenso o cambios en el ritmo intestinal.

Consejos para reducir los ruidos del estómago

Si los borborigmos te causan vergüenza, aquí tienes algunos consejos prácticos:

  • Come a intervalos regulares para evitar que el estómago esté vacío por mucho tiempo.
  • Evita alimentos que producen gases como legumbres, brócoli o bebidas carbonatadas.
  • Bebe agua para mantener el sistema digestivo hidratado y en movimiento.
  • Mastica bien los alimentos para facilitar la digestión y reducir la producción de gases.

Además, incorporar hábitos como comer despacio y evitar el estrés durante las comidas puede ayudar a disminuir la intensidad de los sonidos intestinales. Recuerda que los ruidos del estómago son normales y no debes avergonzarte. Sin embargo, si van acompañados de otros síntomas, consulta a un especialista.

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