Psicología Salud

Hombres que se sienten embarazados

El "síndrome de Couvade" afecta a algunos hombres y les hace sentir síntomas de embarazo propios de la mujer. Náuseas matutinas, aumento de peso, antojos, cambios de humor,…

El «síndrome de Couvade» afecta a algunos hombres y les hace sentir síntomas de embarazo propios de la mujer. Náuseas matutinas, aumento de peso, antojos, cambios de humor, dolor de espalda e incluso molestias abdominales parecidas a contracciones: todo ello puede aparecer en la pareja de una mujer embarazada sin que exista ninguna causa física que lo explique. No es una enfermedad reconocida oficialmente, pero está descrito desde hace siglos y sigue llamando la atención de médicos y psicólogos.

Qué es el síndrome de Couvade

El nombre procede del francés couver, que significa «incubar» o «empollar». Se aplica a un conjunto de síntomas físicos y emocionales que algunos hombres experimentan durante el embarazo de su pareja, sobre todo en el primer y en el tercer trimestre, y que suelen desaparecer poco después del parto.

No figura como trastorno en los manuales de diagnóstico psiquiátrico, y por eso muchos especialistas prefieren hablar de «embarazo simpático» o «embarazo por empatía». Lo que sí está claro es que los síntomas son reales para quien los siente: el hombre no finge, aunque su cuerpo no esté gestando nada.

Síntomas más habituales

Los síntomas descritos con más frecuencia coinciden, curiosamente, con las molestias típicas de las embarazadas:

  • Náuseas, vómitos y ardor de estómago.
  • Cambios en el apetito, con antojos o rechazo a ciertos alimentos.
  • Aumento de peso e hinchazón abdominal.
  • Dolor de espalda, calambres y dolores de muelas.
  • Insomnio, cansancio y ansiedad.
  • Cambios de humor e irritabilidad.

En los casos más llamativos se han descrito dolores abdominales el mismo día del parto, algo que ha alimentado durante siglos la idea de que el padre «acompaña» físicamente a la madre.

Un fenómeno con siglos de historia

El término se usaba originalmente en antropología para describir un ritual observado en distintas culturas del mundo, desde pueblos indígenas de Sudamérica hasta comunidades del País Vasco o de Asia. En ese ritual, el padre se acostaba en la cama durante o después del parto, guardaba reposo, seguía una dieta especial y recibía cuidados como si él fuera quien hubiera dado a luz. Los cronistas europeos lo relataron con asombro ya en la Edad Media y en la época de los grandes viajes.

Con el tiempo, la medicina tomó prestado el nombre para designar los síntomas involuntarios que aparecen en hombres modernos sin ningún ritual de por medio.

Por qué ocurre

No existe una explicación única, y probablemente intervienen varios factores a la vez:

  • Factores psicológicos. La ansiedad ante la paternidad, la preocupación por la salud de la madre y del bebé y el deseo de sentirse partícipe del proceso pueden manifestarse en forma de síntomas físicos, algo bien conocido en medicina bajo el nombre de somatización.
  • Factores hormonales. Diversas investigaciones han detectado que los hombres que conviven con una embarazada experimentan pequeños cambios en hormonas como la prolactina, el cortisol o la testosterona. Estos cambios, relacionados con la preparación para el cuidado del bebé, podrían explicar parte de las molestias.
  • Cambios de hábitos. Comer a las mismas horas que la pareja, dormir peor y reducir la actividad física contribuyen al aumento de peso y al cansancio.

La frecuencia del fenómeno varía mucho según el estudio y el país, pero se acepta que una proporción considerable de futuros padres presenta al menos alguno de estos síntomas, aunque en la mayoría son leves y pasajeros.

¿Hay que tratarlo?

Por lo general no es necesario ningún tratamiento. Los síntomas suelen desaparecer con el nacimiento del bebé. Lo recomendable es que el hombre hable de sus preocupaciones, participe en las consultas prenatales y mantenga hábitos saludables de sueño y alimentación. Si la ansiedad es intensa o los síntomas físicos persisten, conviene consultar con un médico, ya que a veces el «embarazo simpático» enmascara otros problemas que sí requieren atención.

Otros datos curiosos relacionados

El síndrome de Couvade no es el único ejemplo de cómo la mente influye en el cuerpo durante la gestación. Existe también el llamado embarazo psicológico o pseudociesis, en el que una mujer que no está embarazada presenta amenorrea, aumento del vientre y sensación de movimientos fetales. Se conocen casos documentados desde la Antigüedad, y se ha atribuido a la reina María I de Inglaterra al menos uno de ellos.

Por otro lado, se ha comprobado que los padres recientes presentan un descenso de testosterona durante los primeros meses de vida del bebé, un cambio que parece favorecer las conductas de cuidado y apego. La paternidad, al parecer, también cambia el cuerpo de los hombres, aunque de forma mucho más discreta que el embarazo.

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