Hasta la fecha, han erupcionado 540 volcanes en la Tierra. La cifra se refiere a los volcanes con erupciones registradas a lo largo de la historia escrita, y sorprende por lo baja que parece: en un planeta con miles de estructuras volcánicas repartidas por continentes y océanos, solo unos cientos han dejado constancia documentada de haber entrado en actividad.
Por qué la cifra es más pequeña de lo que imaginamos
La clave está en el intervalo de observación. La historia escrita apenas cubre unos pocos milenios, y muchos volcanes tienen ciclos de reposo que se miden en decenas de miles de años. Un volcán que lleva quince mil años dormido no aparece en ningún registro humano, pero sigue siendo perfectamente capaz de despertar.
A eso se suma un problema de cobertura geográfica. Durante la mayor parte de la historia, buena parte del planeta estuvo fuera del alcance de cualquier cronista. Una erupción en una isla remota del Pacífico o en el interior de la Antártida podía pasar completamente inadvertida.
Los volcanes que nadie ve
El dato omite además a la mayoría absoluta de los volcanes del planeta, que no están en tierra firme sino en el fondo del mar. Las dorsales oceánicas son cadenas volcánicas de miles de kilómetros donde el magma emerge de forma prácticamente continua, generando corteza nueva. Esa actividad submarina permanente convive con fenómenos igual de llamativos, como las fumarolas submarinas más profundas conocidas, chimeneas que expulsan agua sobrecalentada cargada de minerales.
Dónde se concentran
Los volcanes no están repartidos al azar. Siguen con bastante fidelidad los bordes de las placas tectónicas, que es donde la corteza se fractura, se hunde o se separa.
- El Cinturón de Fuego del Pacífico es el caso más conocido: un arco que bordea el océano Pacífico desde Chile hasta Nueva Zelanda pasando por Japón, y que concentra una porción enorme de los volcanes activos del planeta.
- El arco indonesio, donde la placa indoaustraliana se hunde bajo Asia, reúne algunos de los volcanes más explosivos de la historia reciente.
- El Mediterráneo, con el Etna, el Vesubio y el Stromboli, es la región volcánica mejor documentada del mundo simplemente porque allí hubo gente escribiendo durante más tiempo.
- Los puntos calientes, como Hawái o Islandia, funcionan al margen de los bordes de placa y alimentan volcanes desde plumas de magma profundas.
Cuándo se considera activo un volcán
La clasificación habitual distingue entre volcanes activos, dormidos y extintos, pero las fronteras son más borrosas de lo que suena. Se suele considerar activo aquel que ha entrado en erupción en los últimos diez mil años, un criterio generoso que existe justamente porque los volcanes sorprenden.
La historia está llena de montañas que todo el mundo daba por apagadas y que despertaron sin previo aviso. Esa es una de las razones por las que la vigilancia volcánica moderna se apoya en sismógrafos, medición de gases y deformación del terreno, y no solo en la memoria de lo que hizo el volcán la última vez.
El impacto real de una erupción
No todas las erupciones son iguales. Las efusivas expulsan lava que fluye despacio y rara vez matan a nadie; las explosivas lanzan columnas de ceniza y flujos piroclásticos que descienden a cientos de kilómetros por hora y son letales en cuestión de minutos. Esa diferencia explica por qué el número de víctimas mortales por erupciones volcánicas se concentra en unos pocos episodios concretos.
El ejemplo canónico sigue siendo el Krakatoa. Su erupción de 1883 destruyó buena parte de la isla, generó tsunamis devastadores y produjo un estruendo que se escuchó a miles de kilómetros. Y la historia no terminó ahí: del cráter sumergido emergió después el Anak Krakatau, literalmente «el hijo del Krakatoa», que ha seguido creciendo y entrando en actividad hasta nuestros días.
El efecto sobre el clima y sobre la vida cotidiana
Las grandes erupciones inyectan aerosoles de azufre en la estratosfera, donde reflejan parte de la radiación solar y pueden enfriar el planeta durante meses o años. Episodios de este tipo han dejado huella en cosechas, precios del grano y crónicas de inviernos anómalos en todo el hemisferio norte.
En el otro extremo están las erupciones modestas que, sin matar a nadie, paralizan medio continente. Es lo que ocurrió con la nube de cenizas del volcán islandés Eyjafjallajökull, que obligó a cerrar el espacio aéreo europeo y dejó una comparación curiosa entre lo que emitió el volcán y lo que dejaron de emitir los aviones cancelados.
Datos relacionados
- La mayor parte de la actividad volcánica del planeta ocurre bajo el mar y no la ve nadie.
- Un volcán puede pasar milenios en reposo y volver a erupcionar sin haber perdido nunca su condición de activo.
- Los suelos volcánicos están entre los más fértiles del mundo, y por eso millones de personas viven deliberadamente en las faldas de volcanes peligrosos.
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