Nuestro planeta tiene unos 4.500 millones de años. Resumir semejante cantidad de tiempo en apenas sesenta segundos parece imposible, y sin embargo es un ejercicio muy revelador: cuando se comprime la historia de la Tierra en un minuto, la humanidad aparece solo en la última fracción de segundo. El vídeo que acompaña este artículo hace exactamente eso, y el resultado es una lección de humildad.
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Un minuto para 4.500 millones de años
Si cada segundo del vídeo representa unos 75 millones de años, es fácil entender por qué casi todo lo que nos resulta familiar ocurre al final. Los primeros segundos corresponden a un planeta incandescente, bombardeado por asteroides y sin océanos. Después llega la lenta aparición de la vida microscópica, que domina la mayor parte del cronómetro.
Los dinosaurios, que solemos imaginar como habitantes de un pasado remotísimo, ocupan apenas un par de segundos. Y la especie humana, con toda su historia, sus imperios y su tecnología, cabe en menos de un parpadeo.
Las grandes etapas de la Tierra
Los geólogos dividen la historia del planeta en eones, eras y periodos. De forma muy simplificada, estas son las etapas que cualquier resumen en un minuto tiene que recorrer:
- Hádico: la Tierra recién formada, un mundo de magma y colisiones. En esta época se formó la Luna, probablemente tras el impacto de un cuerpo del tamaño de Marte.
- Arcaico: aparecen la corteza sólida, los primeros océanos y la vida más primitiva, en forma de microorganismos.
- Proterozoico: las cianobacterias llenan la atmósfera de oxígeno, lo que cambia para siempre la química del planeta.
- Fanerozoico: el eón actual, que empieza con la explosión cámbrica hace unos 540 millones de años y abarca toda la vida compleja, desde los trilobites hasta nosotros.
Dicho de otro modo: durante casi el 90 % de la historia terrestre no existió ningún animal visible a simple vista.
Por qué la vida tardó tanto en volverse compleja
Una de las preguntas más interesantes que plantea esta escala es por qué la vida pasó miles de millones de años siendo únicamente microbiana. La respuesta más aceptada tiene que ver con el oxígeno. Sin una atmósfera rica en este gas, no es posible sostener organismos grandes y con metabolismo activo.
La acumulación de oxígeno fue lenta y estuvo llena de altibajos, incluyendo episodios de glaciación global en los que la Tierra pudo quedar cubierta de hielo casi por completo. Solo cuando las condiciones se estabilizaron, la vida pluricelular tuvo su oportunidad.
Extinciones que reescribieron la historia
A lo largo del Fanerozoico se han producido al menos cinco grandes extinciones masivas. La más famosa es la del final del Cretácico, hace unos 66 millones de años, que acabó con los dinosaurios no avianos y abrió el camino a los mamíferos. La más devastadora fue la del Pérmico, hace unos 250 millones de años, que eliminó a la mayoría de las especies marinas.
En un vídeo de un minuto, cada una de estas catástrofes dura menos que un parpadeo, pero cada una cambió por completo el rumbo de la evolución.
El ser humano: la última fracción de segundo
El género Homo apareció hace algo más de dos millones de años, y nuestra especie, Homo sapiens, hace unos 300.000 años. La agricultura tiene unos 10.000 años y la revolución industrial, poco más de dos siglos. En la escala de un minuto, toda la historia escrita cabe en una milésima de segundo.
Esta perspectiva tiene una lectura doble. Por un lado, muestra lo insignificantes que somos en la cronología del planeta. Por otro, subraya lo extraordinario de que, en tan poco tiempo, una sola especie haya llegado a modificar el clima, la biosfera y hasta la superficie de la Tierra.
Otros datos curiosos relacionados
- Si la historia de la Tierra fuera un día de 24 horas, los humanos aparecerían en los últimos segundos antes de la medianoche.
- Las rocas más antiguas conocidas tienen alrededor de 4.000 millones de años, y algunos minerales de circón superan los 4.300 millones.
- El oxígeno que respiramos es, en gran medida, un «residuo» producido por microorganismos durante miles de millones de años.
- El Sol tiene una edad similar a la de la Tierra y, según los modelos astronómicos, le queda combustible para unos 5.000 millones de años más.