Sí, aunque suene a cuento, hay polillas que beben lágrimas. Algunas especies de África y Asia se posan en los ojos de cocodrilos, caballos, antílopes y ciervos, entre otros animales, para sorber el líquido lagrimal. Es un comportamiento conocido como lacrifagia y, lejos de ser una rareza aislada, se ha documentado en decenas de especies de mariposas nocturnas y otros insectos.
Polillas que se cuelgan de las pestañas de un elefante
Entre todas las bebedoras de lágrimas, una destaca por su atrevimiento: la especie Mabra elephantophila se atreve con animales aún más grandes, los elefantes. Su propio nombre científico hace referencia a esta costumbre.
Lo curioso es que los paquidermos parecen no inmutarse mientras el insecto se cuelga de sus pestañas para «echar un trago». Para un animal de varias toneladas, una polilla de pocos milímetros apenas supone una molestia, y su piel gruesa y sus largas pestañas hacen que probablemente ni la note.
En el caso de los cocodrilos, la escena es todavía más llamativa: el reptil permanece inmóvil con la boca abierta, tomando el sol, mientras las polillas revolotean alrededor de sus ojos. Es una de las imágenes más fotografiadas de este fenómeno.
El caso de Madagascar: pájaros dormidos
En Madagascar no viven animales tan descomunales como elefantes o cocodrilos de gran tamaño, pero las polillas de la isla encontraron una fuente alternativa: las aves. Hay especies que consumen lágrimas de pájaros como los Newtonia, pequeñas aves endémicas de la isla, y también de algunos córvidos.
El método es sorprendente. Mientras las aves duermen, las polillas introducen su probóscide, la larga trompa con la que se alimentan, bajo los párpados del ave y beben con avidez. Se cree que la probóscide de estas especies tiene una forma especialmente adaptada, con pequeños ganchos o púas, que le permite deslizarse bajo el párpado cerrado sin despertar al pájaro.
Es un comportamiento que roza el parasitismo: aunque no está claro que cause daño directo, cualquier contacto con el ojo puede abrir la puerta a infecciones.
No es el agua lo que buscan: es la sal
La pregunta obvia es por qué un insecto se toma tantas molestias para beber lágrimas si puede encontrar agua en cualquier charco. La respuesta está en la composición de las lágrimas, que además de agua contienen sales, proteínas y otros nutrientes.
En Madagascar, este comportamiento ocurre durante la estación húmeda, precisamente cuando el agua abunda. Por eso los científicos sospechan que lo que buscan los insectos en las lágrimas no es el agua sino la sal. Los suelos de la isla son extremadamente pobres en sodio, un mineral esencial que las polillas no pueden obtener del néctar de las flores, que es su alimento habitual.
Esta necesidad de sodio explica también otros comportamientos aparentemente extraños de las mariposas y polillas en todo el mundo:
- Agruparse sobre el barro húmedo o la orilla de los ríos para absorber minerales, lo que se conoce como «charqueo».
- Posarse sobre el sudor de los excursionistas o la ropa mojada.
- Alimentarse de excrementos, orina o animales muertos.
En muchas especies, además, son los machos quienes más sodio buscan, porque lo transfieren a las hembras durante el apareamiento como una especie de «regalo nupcial» que beneficia a los huevos.
Un fenómeno más común de lo que parece
La lacrifagia no es exclusiva de las polillas. Se ha observado en abejas sin aguijón, moscas y algunas mariposas diurnas. Los animales «donantes» también son muy variados: además de los ya mencionados, se han registrado casos con tortugas, caimanes, búfalos, ganado doméstico e incluso personas dormidas en regiones tropicales.
Para los biólogos, es un ejemplo fascinante de cómo la escasez de un solo nutriente puede moldear comportamientos complejos y relaciones inesperadas entre especies que, a primera vista, no tienen nada que ver entre sí.
Otros datos curiosos relacionados
- Existe una polilla, la Calyptra, conocida como «polilla vampiro», capaz de perforar la piel de mamíferos con su probóscide para beber sangre.
- Las lágrimas humanas tienen una concentración de sal similar a la de la sangre, lo que explica su sabor salado.
- Los cocodrilos realmente «lloran» al comer: el movimiento de la mandíbula presiona las glándulas lagrimales, origen de la expresión «lágrimas de cocodrilo».
- Madagascar, separada de África hace decenas de millones de años, alberga una enorme proporción de especies que no existen en ningún otro lugar del mundo.