Cuerpo humano

Porque hay personas que no engordan

Todos conocemos a alguien que come lo que quiere y no gana ni un gramo, mientras otros parecen engordar solo con mirar un pastel. La explicación no está…

Mujer delgada comiendo una hamburguesa con papas fritas, concepto de metabolismo rápido y genética del peso.

Todos conocemos a alguien que come lo que quiere y no gana ni un gramo, mientras otros parecen engordar solo con mirar un pastel. La explicación no está únicamente en la fuerza de voluntad: se cree que entre el 60 % y el 70 % de nuestro peso corporal está determinado por los genes. Dicho de otro modo, una parte importante de la facilidad o dificultad para engordar viene escrita en el ADN que heredamos de nuestros padres.

Cuánto pesa la genética en la báscula

La cifra del 60-70 % procede sobre todo de estudios con gemelos y con familias, que permiten comparar cuánto se parecen en peso personas que comparten distintos porcentajes de genes. Los gemelos idénticos, incluso cuando crecen separados, suelen tener índices de masa corporal mucho más parecidos que los hermanos no idénticos.

Sin embargo, conocer el porcentaje no significa conocer los genes concretos. Los científicos han identificado menos de una quinta parte de los genes implicados en el peso corporal, y todavía no se sabe cuántos habrá finalmente. Probablemente sean cientos, cada uno con un efecto pequeño, que sumados marcan la diferencia entre una persona y otra.

Por qué la reproducción sexual crea tanta variedad

La clave de que existan tantas combinaciones distintas está en cómo nos reproducimos. La reproducción sexual permite que la información genética de ambos padres se recombine para formar un nuevo individuo. Cada hijo recibe una mezcla única de los genes de su madre y de su padre.

Este mecanismo produce una considerable variación genética, ya que redistribuye a lo largo de las generaciones tanto las mutaciones beneficiosas como las perjudiciales. Por eso dos hermanos pueden tener metabolismos muy diferentes aunque hayan crecido en la misma casa y comiendo lo mismo.

Los genes de la delgadez, una desventaja histórica

Aquí aparece una paradoja interesante. Durante la mayor parte de la historia humana, la comida fue escasa y las hambrunas eran frecuentes. En ese contexto, tener un cuerpo eficiente que almacenara energía en forma de grasa era una ventaja para sobrevivir al invierno o a una mala cosecha.

Llevar genes que predisponen a la delgadez era, por tanto, una desventaja: quien no acumulaba reservas tenía más riesgo de no superar los periodos de escasez. Y aun así, gracias a esa redistribución constante de variantes genéticas que produce la reproducción sexual, esas variantes nunca desaparecieron del todo. Hoy, en sociedades donde la comida sobra, quienes las heredan se encuentran con una ventaja inesperada.

Lo que descubrió la Universidad de Cambridge

Un grupo de científicos de la Universidad de Cambridge afirma haber descubierto el secreto de por qué algunas personas son delgadas mientras que otras suben de peso con mucha facilidad. Su trabajo comparó el ADN de personas con delgadez persistente y sana con el de personas con obesidad severa y con el de la población general.

El resultado fue el hallazgo de regiones genéticas recién descubiertas vinculadas con la delgadez. Es decir, no solo existen variantes que predisponen a la obesidad, sino también otras que empujan en la dirección contraria y hacen más difícil ganar peso.

El equipo internacional concluyó que, para algunas personas, ser delgado tiene más que ver con heredar un conjunto de genes «afortunados» que con seguir una dieta o un estilo de vida perfectos. Esto no elimina la importancia de los hábitos, pero sí ayuda a entender por qué el mismo esfuerzo da resultados tan distintos en personas diferentes.

Qué significa esto en la práctica

Conviene interpretar estos datos con equilibrio. Que los genes influyan mucho no quiere decir que el destino esté escrito:

  • La genética marca una predisposición, no una sentencia: la alimentación, el sueño, la actividad física y el estrés siguen influyendo en el peso.
  • Muchas personas delgadas «sin esfuerzo» también tienden, sin darse cuenta, a moverse más o a saciarse antes, comportamientos que a su vez tienen base genética.
  • Entender el papel de los genes ayuda a reducir la culpa y el estigma que rodean al sobrepeso, que a menudo se atribuye únicamente a la falta de voluntad.

Otros datos curiosos relacionados

  • El apetito y la sensación de saciedad dependen de hormonas como la leptina y la grelina, cuya producción también varía de una persona a otra.
  • El metabolismo basal, la energía que el cuerpo gasta en reposo, puede diferir de forma notable entre dos personas del mismo peso y estatura.
  • La microbiota intestinal, el conjunto de bacterias que viven en el intestino, se investiga hoy como otro factor que influye en cómo aprovechamos los alimentos.

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