Historia Sociedad

La universidad más antigua del mundo

Cuando pensamos en universidades antiguas solemos mirar hacia Bolonia, Oxford o París. Sin embargo, el título corresponde a otro lugar: la universidad más antigua del mundo se encuentra…

Cuando pensamos en universidades antiguas solemos mirar hacia Bolonia, Oxford o París. Sin embargo, el título corresponde a otro lugar: la universidad más antigua del mundo se encuentra en Karueein, Marruecos, y fue fundada en el año 859. Llevaba siglos funcionando cuando en Europa empezaron a nacer las primeras instituciones universitarias.

Una institución nacida en Fez

El centro se levantó en la ciudad de Fez, entonces uno de los grandes polos culturales y comerciales del norte de África. Comenzó como una mezquita con una escuela asociada, un modelo habitual en el mundo islámico medieval, donde los espacios de culto funcionaban también como centros de enseñanza.

Lo notable es que aquella escuela no se limitó a la formación religiosa. Con el tiempo incorporó gramática, matemáticas, astronomía, medicina, derecho y lógica, y atrajo a estudiantes y maestros de toda la cuenca del Mediterráneo.

Fundada por una mujer

Uno de los datos más citados sobre esta institución es quién la impulsó. Su fundación se atribuye a una mujer, Fátima al-Fihri, procedente de una familia de comerciantes, que destinó la herencia recibida de su padre a construir la mezquita y su escuela.

En el contexto del siglo IX, que una fortuna privada se dedicara a crear un centro de enseñanza abierto era una decisión de enorme alcance. Su nombre sigue asociado al lugar más de mil años después.

Por qué solemos pensar que las universidades son europeas

La confusión tiene una raíz concreta: depende de qué se entienda por «universidad». Si se exige la estructura jurídica específica que apareció en la Europa medieval —corporación de maestros y alumnos con estatutos propios, facultades y grados reglados—, entonces las primeras son Bolonia, París, Oxford y Salamanca.

Si en cambio se define como una institución de enseñanza superior con continuidad ininterrumpida, profesorado estable y certificación de estudios, el centro de Fez es anterior y sigue activo, integrado hoy en el sistema universitario marroquí.

El debate es interesante porque revela un sesgo habitual: durante mucho tiempo la historia del conocimiento se contó desde Europa, dejando fuera instituciones más antiguas de otras regiones.

El contexto: una edad de oro del saber

El siglo IX fue extraordinariamente fértil en el mundo islámico. Mientras buena parte de Europa atravesaba un periodo de repliegue cultural, ciudades como Bagdad, El Cairo, Córdoba y Fez concentraban bibliotecas, observatorios y talleres de traducción.

El trabajo de aquellos centros resultó decisivo por una razón práctica: allí se tradujeron, comentaron y ampliaron los textos griegos de matemáticas, medicina y filosofía que después regresarían a Europa a través de España y Sicilia. Sin ese eslabón, buena parte del legado clásico se habría perdido.

De esa misma región y época proceden aportaciones que hoy damos por sentadas:

  • El sistema de numeración que usamos a diario, difundido a través del mundo árabe.
  • El álgebra como disciplina sistemática, cuyo nombre procede del árabe.
  • Avances importantes en óptica, astronomía y cartografía.
  • La expansión de la fabricación de papel, que abarató los libros y multiplicó las bibliotecas.

Incluso costumbres cotidianas nacieron en ese contexto. Basta recordar la historia de cómo los árabes difundieron el café, una bebida que acabaría acompañando las largas jornadas de estudio en medio mundo.

Mil años funcionando sin parar

La verdadera hazaña de esta universidad no es haber sido fundada temprano, sino haber sobrevivido. Entre 859 y hoy median dinastías, guerras, epidemias, colonizaciones e independencias. Muy pocas instituciones humanas de cualquier tipo pueden presumir de semejante continuidad.

Su biblioteca conserva manuscritos de enorme valor, algunos de más de mil años, que han sido objeto de campañas de restauración para protegerlos de la humedad y el deterioro. Es un patrimonio comparable al de las grandes colecciones del mundo, como la que se describe al hablar de la biblioteca más grande del planeta.

Cómo era estudiar allí

La enseñanza tradicional no se parecía a la actual. Los estudiantes se sentaban en círculo alrededor del maestro, junto a una columna de la sala, y el aprendizaje se basaba en la lectura comentada de textos, la memorización y la discusión oral.

La certificación tampoco funcionaba como un título moderno: era el propio maestro quien autorizaba al alumno a enseñar una obra concreta, una licencia personal que acreditaba haberla estudiado bajo su dirección. Ese sistema garantizaba una cadena de transmisión verificable, algo parecido a lo que hoy llamaríamos trazabilidad académica.

Datos relacionados

La historia de las grandes instituciones culturales está llena de cifras que sorprenden, desde bibliotecas con centenares de kilómetros de estanterías hasta el museo más grande del mundo. Todas comparten el mismo impulso: reunir y conservar lo que sabemos.

La universidad de Fez fue pionera en ese empeño y sigue en pie. Más de mil cien años dando clase es un récord difícil de superar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.