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La CIME-FM de Montreal

CIME-FM es una emisora de radio de Montreal, en Canadá, conocida por un hecho singular: emitir una frecuencia camuflada que imita el sonido de los mosquitos con el…

CIME-FM es una emisora de radio de Montreal, en Canadá, conocida por un hecho singular: emitir una frecuencia camuflada que imita el sonido de los mosquitos con el propósito de ahuyentarlos. Es decir, una radio musical convencional que, además de programación, envía por sus ondas una señal pensada para que los insectos se mantengan lejos de su zona de cobertura.

Cómo se supone que funciona

La idea de fondo es que la emisora genera un sonido específico, similar al zumbido de los mosquitos, que resulta molesto para estos insectos y los aleja del área donde se escucha. Se presenta como una alternativa curiosa y no química al control de plagas: en vez de insecticidas o repelentes de piel, ondas.

El fundamento que se invoca suele apoyarse en dos observaciones sobre el comportamiento de los mosquitos:

  • Las hembras, que son las únicas que pican, evitan a los machos una vez fecundadas, y el zumbido masculino podría funcionar como señal de rechazo.
  • Algunos depredadores naturales, como ciertos murciélagos, emiten ultrasonidos que el insecto asocia con peligro.

Lo que dice la evidencia

Conviene ser honesto: los dispositivos ultrasónicos antimosquitos han sido evaluados repetidamente y los resultados no respaldan su eficacia práctica. Las revisiones sobre estos aparatos concluyen de forma bastante consistente que no reducen las picaduras en condiciones reales. El caso de CIME-FM funciona, por tanto, mucho mejor como fenómeno cultural y publicitario que como método de control de plagas comprobado.

Hay además una limitación técnica evidente. Una emisora de FM transmite ondas de radio, no sonido; el sonido solo existe cuando un receptor lo convierte en vibración a través de un altavoz. Lo que pueda percibir un mosquito depende, por tanto, del aparato que esté encendido en cada casa, no de la antena.

Conocer al enemigo

Buena parte del atractivo de esta historia viene del papel que ocupa el mosquito en el imaginario colectivo. Es el animal más letal del mundo para el ser humano, por su papel como vector de enfermedades, y el verano entero gira en torno a esquivarlo.

Su biología tiene detalles que explican por qué es tan difícil de combatir. Solo pica una parte de la población: las diferencias entre el mosquito hembra y el macho determinan que solo ella necesite sangre, y no como alimento, sino como fuente de proteínas para madurar los huevos. El resto del tiempo, ambos sexos se alimentan de néctar, algo que sorprende a mucha gente y que tiene que ver con cómo obtienen realmente su energía los mosquitos.

También tienen estructuras bucales mucho más sofisticadas que una simple aguja. De hecho, los mosquitos tienen dientes diminutos que les permiten serrar la piel casi sin que lo notemos, lo que explica por qué la picadura pasa desapercibida hasta que aparece el picor.

Radio para todo menos para escuchar

Más allá del debate sobre su eficacia, el caso de CIME-FM ilustra algo real: la radiofrecuencia ha encontrado aplicaciones muy alejadas del entretenimiento. Se usa para calentar alimentos en los hornos microondas, para identificar productos con etiquetas RFID, para tratamientos médicos que cauterizan tejido, para medir distancias con radar y para sincronizar relojes a escala planetaria.

La radio también ha experimentado con el oído humano de formas parecidas. Existen dispositivos comerciales que emiten tonos agudos audibles solo para adolescentes, empleados para disuadir aglomeraciones en portales y comercios. Que la frontera entre comunicar y ahuyentar sea tan fina dice mucho de esta tecnología.

Del silencio al sonido

Esa versatilidad llega de lejos. La reproducción técnica del sonido transformó el siglo XX en cuanto fue posible, y el impacto de aquel salto se aprecia bien en la historia de la primera película con sonido, que cambió de golpe una industria entera.

Conclusión

CIME-FM es un ejemplo fascinante de cómo la radio puede intentar usos inesperados, más allá de informar o entretener. Como curiosidad, es memorable; como estrategia antimosquitos, la evidencia disponible aconseja seguir confiando en mosquiteras, repelentes y en eliminar el agua estancada donde crían las larvas.

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