Cuerpo humano Salud

La saliva

La falta de saliva en la boca es mucho más que una molestia pasajera. Cuando las glándulas salivales no producen suficiente cantidad, el riesgo de caries aumenta de…

La falta de saliva en la boca es mucho más que una molestia pasajera. Cuando las glándulas salivales no producen suficiente cantidad, el riesgo de caries aumenta de forma significativa, y con él la probabilidad de sufrir otros problemas de salud bucal. La razón es que la saliva actúa como un escudo natural para los dientes, y sin ella el esmalte queda expuesto a los ácidos y las bacterias que lo desgastan.

Qué es la saliva y cuánta producimos

La saliva es un líquido formado en más del 99 % por agua, pero ese 1 % restante contiene minerales, enzimas, proteínas y anticuerpos que la convierten en una de las defensas más importantes del organismo. Una persona sana produce entre medio litro y un litro y medio de saliva al día, sobre todo mientras come y habla. Por la noche, la producción baja mucho, y por eso la boca amanece seca y con mal aliento.

Por qué la saliva protege contra las caries

Las funciones protectoras de la saliva son varias y actúan a la vez:

  • Limpieza constante: arrastra los restos de alimentos y las bacterias que quedan entre los dientes después de comer.
  • Equilibrio del pH: neutraliza los ácidos que producen las bacterias al fermentar el azúcar, que son los que disuelven el esmalte.
  • Remineralización: aporta calcio y fosfato que reparan las lesiones iniciales del esmalte antes de que se conviertan en cavidades.
  • Defensa inmunitaria: contiene anticuerpos y enzimas que controlan el crecimiento de microorganismos.

Cada vez que comemos algo con azúcar, el pH de la boca baja y el esmalte empieza a perder minerales. La saliva tarda entre 20 y 40 minutos en devolver el pH a la normalidad. Si comemos con mucha frecuencia o la saliva escasea, ese periodo de ataque ácido se alarga y las caries avanzan.

Qué pasa cuando no hay suficiente saliva

La sequedad bucal persistente se conoce como xerostomía. Cuando se produce, se pierde la protección esencial descrita arriba: el ambiente de la boca se vuelve más ácido, las bacterias se acumulan con facilidad y el esmalte se debilita, creando las condiciones perfectas para que aparezcan caries, a menudo en zonas poco habituales como el cuello del diente o los bordes de las encías.

Otros problemas asociados a la falta de saliva son:

  • Mal aliento y sensación de ardor en la lengua.
  • Dificultad para masticar, tragar y hablar.
  • Mayor frecuencia de infecciones por hongos, como la candidiasis oral.
  • Inflamación de las encías y molestias con prótesis dentales.

Causas más frecuentes de la sequedad bucal

La xerostomía tiene muchas causas posibles. Las más comunes son los medicamentos: cientos de fármacos habituales, como antihistamínicos, antidepresivos, diuréticos y tratamientos para la presión arterial, reducen la producción de saliva como efecto secundario. También la provocan la deshidratación, el tabaco, el alcohol, respirar por la boca y algunas enfermedades como la diabetes o el síndrome de Sjögren. La radioterapia en la zona de la cabeza y el cuello puede dañar las glándulas salivales de forma permanente.

Cómo proteger la boca si tienes poca saliva

Si notas sequedad bucal con frecuencia, hay varias medidas que ayudan:

  • Beber agua a menudo, en sorbos pequeños a lo largo del día.
  • Masticar chicle sin azúcar o chupar caramelos sin azúcar para estimular las glándulas.
  • Evitar el tabaco, el alcohol y los enjuagues bucales con alcohol, que resecan aún más.
  • Cepillarse con pasta con flúor y reducir los picoteos azucarados entre comidas.
  • Consultar con un especialista si la sequedad es persistente; existen sustitutos de saliva y tratamientos que estimulan su producción.

Mantener una buena hidratación y acudir al dentista son los pasos clave para conservar la salud dental cuando la saliva no es suficiente.

Otros datos curiosos relacionados

A lo largo de la vida producimos suficiente saliva como para llenar dos piscinas pequeñas. El esmalte dental es la sustancia más dura del cuerpo humano, más que el hueso, pero no puede regenerarse una vez destruido. Y la saliva contiene una enzima, la amilasa, que empieza a digerir el almidón en la boca: por eso el pan, si se mastica durante mucho rato, empieza a saber dulce.

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