Sí, los ratones cantan. Los ratones macho emiten sonidos de muy alta frecuencia, imposibles de percibir por el oído humano, cuando detectan la presencia de una hembra, presuntamente como parte de su ritual de cortejo. Lo sorprendente es que esos sonidos no son chillidos sueltos, sino auténticas canciones con estructura y ritmo, comparables al canto de los pájaros.
Un canto que no podemos oír
El oído humano capta sonidos de hasta unos 20 kilohercios. Las vocalizaciones de los ratones son ultrasonidos, muy por encima de ese límite, por lo que en una habitación con ratones «cantando» nosotros solo escucharíamos silencio.
Esto explica que el fenómeno pasara desapercibido durante tanto tiempo. Solo con micrófonos especiales y programas de análisis de sonido fue posible registrar lo que ocurría y, sobre todo, comprobar que había un patrón detrás.
La investigación que lo demostró
El neurobiólogo Timothy Holy, de la Universidad de Washington en San Luis, fue uno de los investigadores que estudió estas vocalizaciones. Según sus palabras, no se trataba de chillidos aleatorios, sino de canciones: «Seguían un patrón, sonaban como el cantar de los pájaros».
Para demostrarlo, los científicos divulgaron grabaciones de los sonidos adaptadas al oído humano, es decir, bajadas de tono hasta un rango audible. El resultado, en palabras de los propios investigadores, «realmente suena como el trino de pájaros».
Durante el estudio, el equipo analizó un conjunto de 750 sílabas producidas por un solo ratón macho durante un periodo de 210 segundos. La conclusión fue que el animal encadenaba esos sonidos siguiendo una especie de partitura, y no al azar.
¿Qué características definen el canto de los ratones?
Para que una serie de sonidos pueda considerarse canto, y no simple ruido, los investigadores exigen dos condiciones principales:
- Diversidad silábica: una multitud de sonidos distintos, en lugar de un solo sonido repetido hasta el infinito.
- Regularidad temporal: las sílabas se agrupan en frases que se repiten con cierto ritmo, como un acorde que se convierte en melodía.
Las vocalizaciones de los ratones cumplían ambas. Cada macho combinaba distintos tipos de sílabas y las organizaba en frases, con un estilo que incluso variaba de un individuo a otro. Estudios posteriores han sugerido que las hembras prefieren ciertos cantos, lo que reforzaría la idea de que se trata de una herramienta de cortejo.
¿Por qué cantan en ultrasonidos?
Aunque no hay una respuesta definitiva, una explicación probable es la seguridad. Muchos depredadores de los ratones, como aves rapaces o gatos, oyen peor en frecuencias tan altas, de modo que un cortejo ultrasónico permite comunicarse sin delatar su posición. Además, los ultrasonidos se atenúan rápido con la distancia, lo que los convierte en un canal «privado» para la comunicación a corta distancia.
¿Qué otros animales cantan para cortejar?
Los ratones se suman a una lista de seres vivos que cantan en presencia de un miembro del sexo opuesto. Entre ellos se encuentran:
- Las aves, el ejemplo más conocido, con cantos aprendidos que varían entre regiones como si fueran dialectos.
- La ballena jorobada, cuyos machos entonan cantos complejos que pueden durar decenas de minutos y repetirse durante horas.
- Las marsopas y otros cetáceos, que emplean sonidos para comunicarse y orientarse.
- Los insectos, como los grillos y las cigarras, que «cantan» frotando o vibrando partes de su cuerpo.
- Posiblemente los murciélagos, en los que se han descrito vocalizaciones de cortejo con estructura.
- Y, por supuesto, el ser humano, que ha convertido el canto en arte, ritual y también en herramienta de seducción.
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Otros datos curiosos relacionados
- Las crías de ratón también emiten ultrasonidos cuando se separan de la madre, y ella los localiza gracias a esas llamadas.
- Los ratones son uno de los animales más utilizados en investigación, en parte porque comparten con nosotros una gran proporción de genes.
- El canto de las aves, como el de los ratones, está controlado por circuitos cerebrales especializados que los científicos estudian para entender el aprendizaje del lenguaje humano.
no pues increible