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El usuario de computadoras promedio

El usuario de computadoras promedio parpadea aproximadamente 7 veces por minuto, mientras que una persona que no está frente a una pantalla lo hace alrededor de 20 veces…

El usuario de computadoras promedio parpadea aproximadamente 7 veces por minuto, mientras que una persona que no está frente a una pantalla lo hace alrededor de 20 veces por minuto. Es decir, al mirar un monitor parpadeamos casi tres veces menos de lo normal, y esa diferencia, que parece insignificante, es la causa de buena parte de la sequedad, el escozor y la fatiga ocular que sufren quienes pasan muchas horas frente al ordenador, el móvil o la tableta.

Para qué sirve parpadear

El parpadeo es un movimiento automático que realizamos miles de veces al día sin darnos cuenta. Cada vez que cerramos los párpados, estos extienden sobre el ojo una fina capa de lágrima que cumple varias funciones:

  • Mantiene húmeda la córnea, que no tiene vasos sanguíneos y necesita la lágrima para recibir oxígeno y nutrientes.
  • Arrastra polvo, partículas y microorganismos hacia el lagrimal.
  • Reparte una capa de grasa que evita que la lágrima se evapore demasiado rápido.
  • Da a la retina y al cerebro una brevísima pausa que, según algunas investigaciones, ayuda a mantener la atención.

Un parpadeo completo dura apenas una fracción de segundo, pero sumando todos los del día pasamos una cantidad sorprendente de tiempo con los ojos cerrados.

Por qué parpadeamos menos frente a una pantalla

La reducción del parpadeo no es exclusiva de las computadoras: ocurre siempre que fijamos la vista en una tarea que exige concentración, como leer un libro, coser o conducir. El cerebro «aplaza» el parpadeo para no perder información visual. Sin embargo, con las pantallas se suman varios factores que agravan el problema:

  • Concentración prolongada: el contenido cambia constantemente y captura la atención durante horas.
  • Posición de la mirada: un monitor suele estar a la altura de los ojos o más arriba, por lo que los párpados quedan más abiertos y la superficie expuesta del ojo es mayor que al leer un libro, que se mira hacia abajo.
  • Parpadeos incompletos: además de parpadear menos, muchas personas cierran los párpados solo a medias frente a la pantalla, de modo que la lágrima no se distribuye bien.
  • Ambientes secos: oficinas con aire acondicionado o calefacción aceleran la evaporación de la lágrima.

Las consecuencias: el síndrome visual informático

El conjunto de molestias asociadas al uso prolongado de pantallas se conoce como fatiga visual digital o síndrome visual informático. Sus síntomas más habituales son sequedad, sensación de arenilla, enrojecimiento, visión borrosa pasajera, dolor de cabeza y dificultad para enfocar al apartar la vista del monitor.

En la mayoría de los casos no produce daños permanentes, pero sí reduce el confort y la productividad, y en personas con tendencia al ojo seco puede empeorar la condición. Los profesionales de la visión llevan años advirtiendo de que estas molestias son cada vez más frecuentes, incluso entre niños y adolescentes.

Cómo compensar la falta de parpadeo

La buena noticia es que las soluciones son sencillas y no requieren dejar de usar la tecnología:

  • La regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar durante 20 segundos algo situado a unos 20 pies (unos 6 metros). Ayuda a relajar el enfoque y suele provocar parpadeos naturales.
  • Parpadear a propósito: hacer varios parpadeos completos y lentos cada cierto tiempo.
  • Colocar la pantalla algo por debajo de la línea de los ojos, para reducir la superficie ocular expuesta.
  • Cuidar el ambiente: evitar corrientes de aire directas y, si es necesario, usar un humidificador.
  • Lágrimas artificiales si la sequedad es persistente, siempre siguiendo el consejo de un especialista.

Otros datos curiosos relacionados

  • Los recién nacidos parpadean muy poco, apenas un par de veces por minuto, y la frecuencia aumenta con la edad.
  • Las mujeres y los hombres parpadean a un ritmo similar, aunque el estrés, el cansancio y algunas emociones aumentan la frecuencia.
  • Un parpadeo dura entre una décima y cuatro décimas de segundo, y el cerebro «borra» ese instante de oscuridad para que no lo percibamos.
  • La saliva y la lágrima cumplen funciones parecidas de limpieza y protección: cuando falta cualquiera de las dos, aumentan las infecciones y las molestias.

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