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Puede parecer contradictorio en un mercado laboral que exige "tres años de experiencia" hasta para un puesto de entrada, pero el dato es llamativo: el 59 % de…

Puede parecer contradictorio en un mercado laboral que exige «tres años de experiencia» hasta para un puesto de entrada, pero el dato es llamativo: el 59 % de los empleadores prefiere a personal sin experiencia, pero dispuesto a aprender. Es decir, para más de la mitad de quienes contratan, la actitud y la capacidad de adaptación valen más que un currículum lleno de puestos anteriores.

Qué dice realmente este dato

La cifra procede de encuestas realizadas a responsables de contratación y recursos humanos, y refleja una tendencia que se repite en distintos estudios del sector: cuando se les pregunta qué prefieren, una persona experimentada pero rígida o una sin experiencia pero con ganas de aprender, la mayoría elige la segunda.

Esto no significa que la experiencia no cuente. Significa que, a igualdad de otras condiciones, los empleadores valoran cada vez más lo que se conoce como «habilidades blandas»: disposición, curiosidad, capacidad de trabajar en equipo y de asumir cambios.

Por qué las empresas prefieren formar desde cero

Hay varias razones prácticas detrás de esta preferencia:

  • Sin vicios adquiridos: una persona sin experiencia no trae hábitos de otras empresas que luego hay que «desaprender». Se adapta a los procesos de la casa desde el primer día.
  • Coste salarial: los perfiles junior suelen tener expectativas de sueldo más bajas, lo que permite a la empresa invertir en formación.
  • Lealtad y motivación: quien recibe una oportunidad y formación tiende a valorar más su puesto y a permanecer más tiempo.
  • Velocidad del cambio: en muchos sectores, la tecnología y los métodos cambian tan rápido que la experiencia de hace cinco años puede estar desactualizada. La capacidad de aprender se vuelve más valiosa que lo ya aprendido.

La actitud como criterio de contratación

Muchos directivos resumen su filosofía de contratación con una frase que se ha hecho popular en el ámbito empresarial: «contrata por actitud, forma en habilidades». La lógica es que las competencias técnicas se pueden enseñar en semanas o meses, mientras que la actitud es mucho más difícil de cambiar.

Los empleadores que comparten esta visión buscan señales concretas en una entrevista: preguntas inteligentes sobre el puesto, ejemplos de cosas aprendidas por cuenta propia, disposición a reconocer errores, interés genuino por la empresa. Un candidato que muestra estas cualidades puede superar a otro con más años de experiencia pero menos entusiasmo.

El otro 41 %: cuándo la experiencia es imprescindible

Conviene no olvidar que cuatro de cada diez empleadores sí priorizan la experiencia, y con motivos de peso. Hay puestos en los que no hay margen para aprender sobre la marcha:

  • Profesiones reguladas, como la medicina, la aviación o la ingeniería estructural.
  • Cargos de dirección, donde se contrata precisamente por la trayectoria previa.
  • Pequeñas empresas sin capacidad para dedicar tiempo y recursos a la formación.
  • Proyectos con plazos ajustados que necesitan a alguien productivo desde el primer día.

En estos casos, la experiencia demostrable reduce el riesgo de contratar a la persona equivocada, un error que puede resultar muy costoso.

Qué puede hacer quien busca su primer empleo

Si el 59 % de los empleadores valora la disposición a aprender, lo importante es saber demostrarla:

  • Incluir en el currículum cursos, proyectos personales, voluntariados o prácticas, aunque no sean remunerados.
  • Investigar la empresa antes de la entrevista y preparar preguntas concretas.
  • Presentar la falta de experiencia como una ventaja: flexibilidad, energía y ausencia de rutinas rígidas.
  • Mostrar ejemplos reales de haber aprendido algo difícil por iniciativa propia.
  • Cuidar la comunicación: la forma de escribir un correo o de responder en una entrevista ya es una muestra de actitud.

Otros datos curiosos relacionados

  • Numerosas encuestas señalan que los reclutadores dedican apenas unos segundos a la primera lectura de un currículum antes de decidir si lo descartan.
  • La mayoría de las vacantes nunca llegan a publicarse y se cubren mediante contactos y recomendaciones, lo que hace que la red personal sea tan importante como el currículum.
  • El concepto de «aprendizaje a lo largo de la vida» se ha convertido en una prioridad para organismos internacionales, precisamente porque las habilidades técnicas caducan cada vez más rápido.
  • Muchas grandes empresas tecnológicas han eliminado el requisito de título universitario en parte de sus ofertas, centrándose en pruebas prácticas y en la capacidad de aprender.

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