El 21 de noviembre de 1783, Jean-François Pilâtre de Rozier y François Laurent, marqués de Arlandes, realizaron el primer vuelo en globo aerostático tripulado y libre de la historia. Despegaron de los jardines del castillo de La Muette, en las afueras de París, a bordo de un globo de aire caliente construido por los hermanos Montgolfier, y recorrieron unos nueve kilómetros sobre la ciudad en algo menos de media hora. Por primera vez, dos seres humanos se elevaron por el aire sin ninguna atadura con el suelo.
El camino hasta el primer vuelo
Los protagonistas silenciosos de esta historia fueron Joseph-Michel y Jacques-Étienne Montgolfier, dos fabricantes de papel de Annonay, en el sur de Francia. Observando cómo el humo elevaba pequeños trozos de papel en la chimenea, llegaron a la conclusión de que el aire caliente era más ligero que el aire frío y podía sostener un gran globo de tela y papel.
En junio de 1783 hicieron una demostración pública en Annonay con un globo sin tripulación que ascendió varios cientos de metros. La noticia llegó a París y el rey Luis XVI se interesó por el invento. En septiembre, en Versalles, un globo de los Montgolfier elevó a los primeros pasajeros vivos: una oveja, un pato y un gallo. Los tres regresaron sanos, lo que despejó la duda de si el aire en altura era respirable.
Quiénes fueron los dos primeros aeronautas
Pilâtre de Rozier era un joven profesor de física y química, muy conocido en los círculos científicos de París. Se ofreció voluntario para los vuelos de prueba y participó en los primeros ascensos con el globo sujeto por cuerdas, en octubre de 1783.
El marqués de Arlandes era un oficial militar. Su presencia en el vuelo tuvo un componente social: el rey había propuesto que subieran dos condenados a muerte, por si el experimento acababa mal, pero Pilâtre de Rozier y sus apoyos en la corte consiguieron que el honor recayera en personas libres.
Cómo fue el vuelo del 21 de noviembre
El globo medía unos 20 metros de altura y estaba decorado con motivos azules y dorados en honor al rey. Bajo la envoltura colgaba una galería circular de mimbre en la que viajaban los dos hombres, uno a cada lado para mantener el equilibrio, y en el centro un brasero en el que quemaban paja para mantener caliente el aire interior.
Algunos detalles conocidos de aquel viaje:
- El despegue se produjo a primera hora de la tarde ante una multitud que incluía a Benjamin Franklin, entonces embajador de Estados Unidos en Francia.
- El globo alcanzó una altura estimada de unos 900 metros.
- Durante el trayecto, varias chispas prendieron pequeños agujeros en la tela, que los aeronautas apagaron con esponjas húmedas.
- Aterrizaron en la zona de la Butte-aux-Cailles, al sur de París, unos 25 minutos después.
Se cuenta que el marqués de Arlandes estaba tan absorto contemplando la ciudad que Pilâtre de Rozier tuvo que reprenderle para que siguiera alimentando el fuego.
La carrera de los globos
El vuelo de La Muette desató una auténtica fiebre. Apenas diez días después, el 1 de diciembre de 1783, el físico Jacques Charles y Nicolas-Louis Robert volaron desde las Tullerías en un globo de hidrógeno, mucho más eficaz que el de aire caliente, y recorrieron más de 30 kilómetros. Durante los años siguientes se sucedieron las exhibiciones por toda Europa, y en 1785 Jean-Pierre Blanchard y John Jeffries cruzaron el canal de la Mancha.
Pilâtre de Rozier intentó ese mismo cruce en sentido contrario, de Francia a Inglaterra, con un globo híbrido que combinaba hidrógeno y aire caliente. El 15 de junio de 1785 el aparato se incendió y él y su acompañante murieron, convirtiéndose en las primeras víctimas de un accidente aéreo.
Por qué vuela un globo de aire caliente
El principio es el mismo que descubrieron los Montgolfier, aunque ellos creían erróneamente que el humo era la causa. Al calentar el aire, sus moléculas se separan y el gas se vuelve menos denso que el aire exterior. Si el volumen del globo es suficiente, la diferencia de densidad genera una fuerza de empuje mayor que el peso del conjunto, y el globo asciende. Es el mismo principio de Arquímedes que explica por qué flota un barco.
Otros datos curiosos relacionados
Los globos aerostáticos tuvieron pronto usos militares: en 1794, apenas once años después del primer vuelo, el ejército francés utilizó un globo de observación en la batalla de Fleurus para vigilar los movimientos del enemigo.
La palabra «montgolfiera» sigue empleándose en francés, italiano y otras lenguas como sinónimo de globo de aire caliente, un homenaje permanente a los dos hermanos papeleros que, sin saber demasiada física, abrieron a la humanidad el camino del cielo.